Hace algunos días, tal vez semanas ya, una de mis bandas favoritas estrenó una nueva canción, la he tenido en bucle y me llevó a reflexionar un montón.
La canción lleva por título Odio la música, la más nueva canción de Cariño y creo que también la presentación de su próximo disco (ahora como dúo).
Lo raro es que a pesar de lo explicito que podría parecer el título, no pienso que sea precisamente sobre un sentimiento de odio hacia la música.
O al menos no en un sentido completamente literal.
Para quienes hemos tenido la dicha de amar algo durante un periodo amplio de tiempo, sabemos que llega un momento bastante extraño en el que aquello que amamos y que nos apasiona, empieza a parecer agotador. No es realmente que ya no nos guste, sino que nos empieza a importar demasiado. Es el hecho de dedicar tiempo, energía y expectativas a algo que en algún punto, sea tarde o temprano, termina estampándose con la terrible realidad.
Y aunque la canción habla desde la experiencia de quienes viven de la música, es un sentimiento que puede encontrarse en muchos otros lugares.
Pienso por ejemplo en la escritura.
En todas esas ocasiones en las que uno se sienta frente a la página en blanco y descubre que escribir ya no se siente tan espontáneo como antes. Cuando aparecen las dudas, las inevitables comparaciones y la sensación de que todo debe aportar algo. Cuando aquello que empezó como un simple pasatiempo comienza a parecerse más a una obligación.
Definitivamente no es odio.
Quizá por todo este pensamiento es que la canción me parece increíble (como todo lo que hace Cariño). Aborda un tema que pasa tan desapercibido como lo es la contradicción de amar profundamente algo y, al mismo tiempo, sentir un rechazo hacia todo lo que le rodea.
Cariño habla entonces de la industria musical que obliga a vender constantemente tu trabajo para sobrevivir, pero también de la dificultad de encontrar espacio para el arte en un mundo que parece empeñado en convertirlo todo en productividad.
Hay una frase de las mismas Cariño en la presentación de la canción que me llamó especialmente la atención.
"...renunciar a la música es renunciar a nosotras mismas."
Creo que ahí está el corazón de este sencillo. Al final no lograron encontrar una solución definitiva. No dejaron de amar la música ni desapareció esa contradicción. Lo único que lograron fue aceptar que ambas cosas pueden coexistir.
Que es posible amar algo y sentirse agotado por ello.
Que es creíble querer seguir creando incluso cuando no siempre resulta fácil.
Y que, a veces, la contradicción puede ser otro lugar desde el cual podemos crear.
Lxs invito un montón a escuchar la canción y todas las de Cariño, son una banda de pop española que vale un montón la pena, seguro encuentran alguna canción que les guste.
Espero pronto hablar un poquito más de esta banda y de sus canciones, tal vez incluso de algunas otras bandas de la escena del pop español como shego o lisasinson, ya veremos muejeje, en una de esas hasta me decido de escribir sobre XG, pero todo con calma.
Muchas gracias por leer!!

en definita es algo para reflexionar, comparto la idea, no odiamos algo en cuestion, odiamos lo que implica o rodea,
ResponderBorrarmuchas gracias por leer y comentar!! un saludote :D
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