Desde hace varios meses, tal vez desde el año pasado, había querido leer este libro, obvio luego de ver la peli de Ghibli.
Recuerdo haberlo visto en los estantes de una librería en Coyoacán, siempre estaba ahí, junto a los libros de Diana Wynne Jones, y siempre decía que sería mi siguiente lectura, hasta que un día sin más dejó de estar en los estantes.
En aquel momento no le di importancia porque tenía otras lecturas pendientes de las que tal vez escriba después. Sin embargo, llegó el momento en el que busqué el libro y no lo encontré.
Di vueltas por todas las librerías que conocía y NUNCA lo encontré! Así que finalmente me rendí y lo busqué en línea. Quiero aquí meter un minicomercial agradeciendo a buscalibre jeje, que la verdad tardó nada en llegar y llegó super bien.
Luego de esta pequeña intro, vamos a hablar un poco del libro...
Kiki: La aprendiz de bruja
En este libro de la increíble Eiko Kadono, publicado en 1985 y finalmente traducido al español en 2019, se nos presenta a Kiki (llamada Nicky en la traducción), una joven bruja que deberá pasar un año fuera de su casa para aprender a valerse por sí misma.
Algo que se menciona en el inicio y que me parece muy interesante es cómo la magia ha sido relegada a un segundo plano; el interés de las brujas más jóvenes por ella se ha ido desvaneciendo. Esto recuerda mucho a lo que suele pasar con las tradiciones de muchos lugares, que poco a poco se ven arrasadas por el ritmo de la vida moderna.
Kiki es un personaje increíble. Es una niña que busca cumplir con la expectativa, principalmente de sus padres, con lo que ella cree que se espera de una joven bruja. Sin embargo, no deja de ser eso: una niña. Es risueña, alegre, divertida, y toma la decisión de comenzar su año de entrenamiento casi por impulso, muy de golpe.
Para su buena fortuna, ella y su gato Jiji conocen a Osono, la dueña de una panadería que fascinada por su habilidad para volar, decide ofrecerle alojamiento.
A lo largo del libro acompañamos a Kiki en las aventuras que vive trabajando en su nuevo servicio de entregas a domicilio. Y aunque se trata de un cuento para niños, siento que entre líneas dice mucho más de lo que aparenta. Habla sobre la madurez, la independencia y, sobre todo, sobre las adversidades y la manera en que aprendemos a sobreponernos.
Es un libro que me marcó muchísimo pues al inicio de mi carrera yo también tuve que salir de mi casa de toda la vida. Y como Kiki, encontré personas a mi alrededor que se convirtieron en mi red de apoyo. Pero también he madurado y entendido que las cosas no siempre son sencillas, pero que eso no refiere a que sean imposibles.
Y por supuesto, no podía hablar de este libro sin mencionar a Jiji y a Tombo (el niño del club de aviación).
Primero está Jiji, el gato negro de Kiki y su compañero fiel. Casi siempre funciona como la voz de la razón, aunque creo también que representa el lado más prudente de ambos. En cierto modo, es quien cuida de Kiki mientras están lejos de casa. Tiene muchos momentos encantadores y sin duda vale la pena detenerse a disfrutar cada una de sus líneas. Por ejemplo:
...«¡Cómo se le ocurre llamar "gatito" a un gato hecho y derecho como yo! ¡Me da un repelús...!»...
Sin duda una de mis frases favoritas de todo el libro jajaja.
Ahora, pasando a Tombo, me parece que, a diferencia de la película, su papel como interés romántico es mucho más presente en el libro. Y la verdad es que no me parece malo para nada, porque en ningún momento interrumpe el proceso de autodescubrimiento de Kiki. Al contrario, añade esa sensación tan especial del primer amor: ese primer acercamiento a un sentimiento tan fuerte como el amor.
Es algo muy lindo, porque al final ¿qué podría ser más mágico que el amor? ¿Qué podría ayudarnos más a descubrirnos a nosotros mismos que amar y sentirnos queridos? Esas pequeñas interacciones entre ambos dan paso a momentos como este:
Y Tombo, su imagen blandiendo los brazos a más no poder en medio del puente, ocupaba un rincón permanente en su corazón, y esa imagen trataba de tirar de ella hacia Korico. Le parecía que tendría muchas cosas de las que hablar con Tombo la próxima vez que lo viera.
Creo que todo este ambiente, tanto el del pequeño pueblo donde vivía Kiki como el de la ciudad a la que llega, hacen que el libro se sienta tan cálido y cercano. Es una sensación constante de apapacho incluso en medio de lo desconocido, y eso termina volviendo muy fácil encariñarse con este mundo y sus personajes.
Obvio me quedé con ganas de más y hasta me motivé a aprender francés o japonés para leer los demás libros de Kiki jajajs.
A manera de conclusión, puedo decir que este es un libro que recomendaría sin dudarlo, tanto para niños como para jóvenes adultos que como yo estamos dando pasos importantes en nuestra vida y muchas veces no estamos seguros de cómo hacerlo.
Calificación: 95/100
Nos vemos en un próximo post, gracias por leer!
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