lunes, 8 de junio de 2026

Ronroneos cada media hora por tiempo indefinido

Antes de continuar con el amplio panorama de la literatura, quisiera aprovechar esta ocasión para contarles un par de cosas que han sucedido últimamente, explicar un poco por qué no había podido compartir nada por aquí y, ya que estamos, presentarles formalmente a mi mejor amiga.

Estos días he estado cerrando el semestre, entregando proyectos, exponiendo diversos temas y presentando exámenes, así que me ha sido imposible dedicar un momento a escribir. Pero en medio de todo este desastre, hay alguien que me ha estado acompañando día a día: mi amiga Elma.

De cierta forma, ella llegó a mi vida cuando menos lo esperaba, y sin embargo cuando más lo necesitaba. De hecho, al día de esta publicación, se acerca el segundo aniversario de su llegada a casa.

Un 11 de junio que recuerdo con muchísimo cariño.

Por aquel entonces, la idea de adoptar un gato ya había rondado varias veces por mi mente. Seguramente la culpa era de todos esos libros llenos de gatos que había estado leyendo. Sin embargo, todavía me faltaba superar el obstáculo más importante: conseguir el permiso de mi madre. Después de todo, la criatura iba a convertirse en otro habitante de su casa, así que sus reglas eran las que contaban.

Lo curioso es que terminé ganando aquel debate con un único argumento: una foto de la michita.

Mi madre se enamoró de ella casi al instante. De hecho, fue ella quien puso una sola condición para la adopción: que fuera una gatita.

Mi amiga Lucía fue quien la recogió inicialmente. Después quedamos de vernos en una estación del metro de la bella Ciudad de México para que pudiera entregármela.

Cuando por fin tuve a la michita entre mis brazos, sentí unas ganas enormes de llorar. Era una emoción inmensa. Ya antes había tenido un gato, pero el final de esa historia siempre me resulta amargo de recordar. Quizá por eso sostener a la michita por primera vez vino acompañado de esa extraña nostalgia, una mezcla entre alegría y tristeza difícil de explicar.

Obviamente no iba a quedarse como "la michita" para toda la vida, sin embargo el nombre llegó poco después. Al segundo día de estar en casa. El mismo día en que decidió que toda esa actitud discreta, prudente y silenciosa había sido una completa farsa, y comenzó a comportarse como el verdadero diablito que es hasta la fecha jajaja. 

El nombre de Elma es de origen inglés y significa "noble", y me pareció en ese momento que le quedaba perfecto, además fue el único al que quiso reaccionar jajajs.

Elma me ha acompañado en un montón de momentos. Me ha iluminado con sus travesuras, me ha despertado a las tres de la mañana por razones que probablemente solo ella comprende y se ha convertido en un apoyo mucho más importante de lo que imaginé cuando la traje a casa. Así que esta entrada es, ante todo, una manera de presentarla oficialmente.

Sin embargo, también me parece que de manera general, los gatos tienen una forma muy peculiar de llegar a nuestras vidas. Uno cree que los adopta para tener compañía, para cuidar de ellos o simplemente porque son adorables, pero con el tiempo descubre que la relación va mucho más allá de eso.

Hay días completos en los que están sin hacer nada extraordinario. Se acuestan cerca de nosotros, piden comida, tiran algún objeto de la mesa y vuelven a dormir. Pero incluso en esa aparente sencillez, terminan acompañándonos en momentos difíciles que ni siquiera sabrían nombrar.

Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas de compartir la vida con un gato: que muchas veces nos ayudan sin proponérselo. No porque tengan las respuestas a nuestros problemas ni porque puedan resolver aquello que nos preocupa, sino porque nos recuerdan que todavía existe algo bueno esperándonos al final del día.

A veces los gatitos nos salvan un poquito la vida. Elma me salvó y lo hace cada día que paso a su lado.

2 comentarios:

  1. Pero que linda que es tu michita, me recuerda mucho a mi gatita. Tener gatitos no es para débiles, son la dualidad perfecta del ser más gritón y destructor de todo lo que esté a su paso y el ser más tierno y mimado del planeta.
    ᓚᘏᗢ

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    1. Muchas gracias!! Ojalá pronto ver algo de tu gatita en tu blogcito muejeje. Tienes toda la razón en eso de que son el ser más mimado del planeta jajajs.

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